50.000 kilogramos de jabón solidario

Antonio Morente López | CEIP Padre Marchena
Antonio Mérida García | CEIP Juan XXIII

Marchena es una localidad de 20.000 habitantes de la Campiña de Sevilla. Tierras de olivar y cereales, y con un medio natural desaparecido y ocupado por la agricultura. Los protagonistas de nuestra historia son dos de sus 7 centros educativos, el CEIP Padre Marchena y el CEIP Juan XXIII, con dos líneas cada uno y separados por 2 km.

Desde 1990, los dos colegios desarrollamos una programación conjunta de Educación Ambiental, que nos ha llevado a lo largo de todos estos años, y de forma ininterrumpida, a la realización de infinidad de proyectos y actividades de distintos ámbitos: reforestaciones, reciclaje, agua, energía, entorno natural, ayuda humanitaria, etc. Ambos colegios somos pioneros en el Programa Internacional Ecoescuelas, cuando se pone en marcha en Andalucía en 1995, y en la Red de Escuelas Solares de Greenpeace.

El río Corbones contaminado

En el curso 1992-1993, una de esas actividades programadas permitió a nuestro alumnado descubrir que el río de Marchena, el Corbones, se encontraba contaminado por residuos de grasas y aceites. Una vez analizado el problema, concluimos que casi todas las familias y bares del pueblo tiraban el aceite usado por las cañerías. Era lo normal en esa época, ya que no existía ningún servicio de recogida y ya hacía años que la tradición de hacer jabón en casa para reutilizar este residuo se había perdido o quedaba relegada a unas cuantas abuelas en el pueblo.

Entonces fue cuando pensamos que nosotros, desde la escuela, podríamos colaborar cambiando todo esto. Haríamos campañas de concienciación para explicar la contaminación del río, de recogida de aceite para ofertar una alternativa, investigamos las recetas del jabón casero que se hacía en el pueblo… Y así empezó todo.

Aprendimos del río, aprendimos de los efectos de la contaminación del aceite, aprendimos a hacer jabón, y descubrimos que este mundo es injusto y que otras personas, castigadas por la desigualdad, podrían beneficiarse del jabón fabricado.

Investigar, aprender y reciclar

Pero, además, lo hicimos interiorizado en nuestra práctica docente. Introdujimos el jabón en nuestro currículo (en Matemáticas, Lengua, Ciencias, Inglés, Música…), en todos los niveles, desde 3 años hasta 6º curso. Implicamos a nuestras familias, a todo el profesorado, personal de servicio, equipo directivo… No hay persona que desarrolle algún trabajo en nuestros centros que no haga jabón.

De esta forma, cada curso, durante los meses de invierno, se pone en marcha la maquinaria del jabón, reutilizando el aceite que se recoge todo el año. Al alumnado de Infantil le acompañan las familias, al de Primaria con sus maestros y maestras y, desde hace unos años, centros de localidades vecinas que también vienen a hacerlo. Desde el curso 1993-1994, las comunidades educativas de ambos centros hemos fabricado casi 50.000 kg de jabón. En la actualidad, la cantidad supera los 3.000 kg anuales, que se envían en un 90% como ayuda humanitaria.

Solidaridad

Con nuestro jabón aprendemos e investigamos, protegemos nuestro río y ayudamos a personas desfavorecidas. Es un recurso fundamental en el desarrollo de las comunidades en los países empobrecidos, donde se encuentra íntimamente ligado a la higiene y la salud. De ahí que se envíe al Pueblo Saharaui y especialmente a Togo, donde llega ininterrumpidamente desde hace más de 20 años, habiéndose convertido en una importantísima herramienta educativa, de salud y de higiene doméstica y aseo personal.

En nuestra sociedad, su poder limpiador y ser respetuoso con la naturaleza también hacen de él un producto muy utilizado y demandado tanto por las familias como por las instituciones sociales.

En el verano de 2016 tuvimos la oportunidad de comprobar personalmente el uso y destino que se hace del jabón en Togo. En la casa cuna se utiliza para la higiene de los pequeños y los lavados de la ropa de los bebés; en el dispensario médico, como antiséptico para las heridas, con programas de higiene y salud para las mujeres; y, por supuesto, para todo lo demás: la limpieza de edificios, la vajilla, la ropa, el aseo personal, etc.

El profundo agradecimiento de estas personas y su sonrisa, lo justifica todo.

¡Mira el vídeo de la experiencia: https://www.youtube.com/watch?v=WrlXscX4o-o!

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