IES La Morería (Mislata): proyectos y programas para una educación integral

Es recurrente en los debates sobre educación presentar como una cuestión de hecho, ineludible lo que es un falso dilema: ciudadanía vs. instrucción, como si la escuela como institución fuese un instrumento meramente funcional que ha de reproducir la estructura clasista de la sociedad a la que sirve y, consecuentemente, también presenta formas segregadoras y privilegia fórmulas elitistas. Todo ello, sin pudor alguno, lo trasladan al debate público como un ejercicio descriptivo de una realidad educativa que responda a las demandas del mercado y, al tiempo, denuncian cualquier injerencia pública que restituya la igualdad de oportunidades como prejuicio ideológico. Además, sufrimos de manera insistente y machacona su falso principio de valor: “la libre elección de centro por parte de las familias” como si fuera una garantía de superioridad moral.

Ni nuestra gestión del hecho educativo ni nuestra labor docente pueden cerrar los ojos a estas tendencias totalizadoras demasiado presentes. Tendencias avaladas a distinto nivel por leyes orgánicas como la Lomce, decisiones políticas erróneas y selectivas sobre los conciertos (aulas que segregan niños y niñas, el coste encubierto para las familias o, sobre todo, el agravio comparativo del concierto del Bachillerato, una enseñanza no obligatoria, cuando la oferta pública es sólida y suficiente –es el caso de nuestro entorno escolar en Mislata–) y el antes indicado sustrato ideológico equívoco sobre la libre elección de centro. La consecuencia más fehaciente de ello es que devalúan la función de la escuela pública como garantía de igualdad de oportunidades y dificultan la exigencia de calidad.

La escuela ha de aspirar a formar ciudadanos instruidos para que puedan ejercer críticamente sus derechos y respetar la diversidad, resultado de la complejidad de nuestro mundo hoy. Es por ello que instruir en el conocimiento, educar en valores y ofrecer atención a la diversidad ha de suponer un compromiso y una exigencia como un hecho unitario y de derecho en toda práctica educativa que atienda la cosa pública como horizonte de sentido.

Así es como se entiende que nuestro proyecto de dirección (ha echado a andar con el presente curso) se proponga para su proyecto educativo un equilibrio dinámico entre ambos componentes del aludido falso dilema: formar ciudadanos críticos e instruirlos para que adquieran las herramientas intelectuales, emocionales y prácticas suficientes, es decir, que las y los estudiantes enfrenten sus vidas desde el conocido y sabio proverbio humanista “a cada uno según sus necesidades y de cada uno de acuerdo a sus posibilidades.

Se trata, en nuestro caso, de incidir en un centro más abierto a la presencia de la sociedad civil, y también a las administraciones públicas, con proyectos ya implementados para el presente curso; de presentar un centro más transparente y democrático que se dote de buenos instrumentos comunicativos y se apoye en las decisiones colectivas de sus instancias colegiadas. Y esto es posible, entendemos, si somos capaces de llevar a buen término los diferentes proyectos de innovación que tenemos abiertos para el actual curso sin que se perciba como distorsión de la normalidad académica.

No obstante, la mayoría de estos proyectos y programas inciden en evitar el fracaso escolar y mejorar la calidad académica. Se trata, pues, de apostar por la innovación y la calidad como prácticas complementarias que necesitan, a la vez, incidir en la atención a la diversidad, pero no a costa de debilitar el Bachillerato como salida para el fin de la etapa de Secundaria, un prejuicio muy extendido y, como vengo apuntando, es explotado por la concertada que vende con éxito homogeneidad como calidad. Hemos de sacar a las familias de ese juicio-previo ideológico y eso requiere de la acción combinada de nuestro trabajo y la decisión política de los gobiernos.

Proyectos

Algunos de nuestros proyectos de innovación como el de Transición y el de Mediación son estandartes consolidados del IES La Morería, ambos activos y responsables de diversidad de experiencias educativas, algunas de las cuales mencionaremos más adelante. Otros como el PEC (Proyecto Educativo Comunitario) para alumnos con déficit de atención están en fase experimental, aunque despiertan expectativas razonables por la variedad de talleres implicados (circo, huerto, muxaranga, yoga, música…).

La coordinación de formación junto al grupo de mediación han implementado diversos proyectos y programas, tales como: aprendizaje por servicios (un proyecto en colaboración con la Oficina del Major, en donde los adultos ofrecen clases de trabajo con esparto y el alumnado les ayuda en las TIC –ordenadores y móviles–); tutorías individualizadas (profesorado voluntario ayuda a estudiantes en la adquisición de hábitos saludables, organizar tareas, agenda e incluso, asuntos de higiene); ayuda entre iguales (donde el alumnado de Bachillerato ayuda a estudiantes de 1º de ESO en instrucción académica y en buenos hábitos prácticos y de higiene).

El pasado año se impartió un curso de aprendizaje por proyectos y en la Cocope de enero algunos departamentos han decidido iniciar una experiencia colaborativa. También es de resaltar como una herramienta eficaz un proyecto innovador para el aula de convivencia que implica a las aulas de Bachillerato y el aula de comunicación y lenguaje, y que trata de salvar por su propia práctica el mal nombre de “aula de expulsados”.

Desde vicedirección y el equipo de la “comisión de cultura” han promovido proyectos, programas y talleres con distintas ONG, y con el sindicato CCOO, tales como Justicia Alimentaria, un proyecto de aula y exposición “25gr. de sucre” de carácter trianual; con Jarit, un proyecto de aula para 1º de ESO, 3º de ESO A, 4º de ESO B y 2º de ESO B con la lectura-taller del libro “Viatges Increïbles en Terres Misterioses”; con CEAR un taller sobre refugiados y un mercado de libros; también participamos en la Marxa de “Escoles per l’horta” por segundo año consecutivo.

Con CCOO estamos trabajando en un proyecto europeo sobre refugiados que tiene en nuestro instituto la referencia en el País Valenciano. Cabe recordar que hemos promovido una semana contra la violencia de género con charlas del colectivo Landa, la policía y los servicios sociales; además, hemos fomentado el activismo con talleres del que incluso se hizo eco la propia primera cadena en sus programas informativos. Además, colaboramos con administraciones públicas como la mencionada Oficina del Major del Ayuntamiento de Mislata o la oficina de la Joventut muy implicada en charlas y talleres a lo largo del curso. Nuestros estudiantes colaboran en la revista El Melic que publican desde esta oficina y participan en proyectos colaborativos para la juventud de Mislata y estamos habilitando un aula del alumno para que la gestionen desde el consejo de delegados. Como detalle, por su especificidad y su buena acogida, hemos habilitado un aula al aire libre en un espacio ajardinado para 25 estudiantes sentados, simulando un pequeño teatro clásico y construido con material reciclable fuera de uso, que colma el interés de cursos y materias para cuando el buen tiempo lo permita.

El IES La Morería de Mislata es un instituto pequeño en la periferia de Valencia, cuenta con unos 420 estudiantes y 55 profesores, grupos ordinarios de ESO, PMAR, Formación Profesional Básica, bachilleratos y aula de comunicación y lenguaje. Describe una estructura básica sobre la que estamos construyendo nuestro proyecto educativo humilde, pero decididamente comprometido con los valores de la escuela pública que ha de formar ciudadanos libres, críticos y responsables, pero también, protegerse de aquellas políticas que entienden la educación como un producto mercantilizado y selectivo.

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