Educar para transformar el mundo

Partiendo de la idea de que la educación es la estrategia fundamental para avanzar en la cohesión e inclusión social, y que tiene por objetivo el desarrollo de sociedades democráticas e igualitarias (Documento Metas 2021, OEI, 2010), la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) se nos presenta como un paradigma que tiene que dar respuestas a necesidades tales como la injusticia social, la pobreza y la desigualdad, entre otras.

Hablar de EDS es hablar de una educación que transforme el modelo de desarrollo, que contenga modelos de consumo y producción responsable, y que incluya la innovación. La participación, el empoderamiento y el fortalecimiento de la ciudadanía, la seguridad y la soberanía alimentaria también tienen que estar presentes en este paradigma. Es hablar también de derechos humanos, políticas públicas, gobernanza y legislación ambiental; de cambio climático, biodiversidad; es poner en relevancia y trabajar en pos de la democracia de género, de la igualdad de oportunidades, y hacemos mención especial a las mujeres rurales y su aportación en esta materia.

Tal y como refiere el Plan para la Promoción de las Mujeres en el Medio Rural (2015-2018), del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, “las mujeres que viven en el medio rural son clave en el desarrollo sostenible de nuestros pueblos y de nuestra sociedad en su conjunto”. Las mujeres que trabajan y emprenden en el medio rural, a pesar de todas sus dificultades e impedimentos, están poniendo en práctica, revalorizando, aportando contenido y conceptos a la EDS.

Son ellas quienes están trabajando desde la identidad y el arraigo territorial, y poniendo valor agregado en origen a productos tradicionales, así como rescatando oficios e intentando sortear las brechas generacionales, ejerciendo relevo, dándole prestigio y rescatando usos y costumbres tradicionales, y asociándose para hacer redes y fortalecerse, desde otro modelo productivo y desde la economía social.

Fademur

En España, las mujeres rurales se articulan en la Federación de Mujeres Rurales (Fademur), organización que desarrolla, desde 2004, programas de formación tan necesarios y escasos en nuestros pueblos. Desde su creación ha puesto en marcha distintas acciones y programas dirigidos a la formación de las mujeres rurales, sensibilización y dinamización, con el objetivo de impulsar la igualdad de oportunidades también en el medio rural y el empoderamiento de las mujeres. Asimismo, dispone de plataformas de formación en línea, con cursos gratuitos y descargables para que las mujeres rurales puedan acceder a una amplia gama de cursos con facilidad (www.redmur.org).

Para esta Federación, la formación y la educación son pilares para la igualdad y el progreso y, en muchos casos, para retener a la población, porque la evidencia nos dice que cuando esto no se produce, la población se marcha, la que queda envejece y los pueblos van muriendo.

Es indispensable vincular a estos actores que ya están trabajando sobre el tema, creando nuevos modelos de participación, de desarrollo y nuevos modelos productivos con la escuela, de manera conjunta, levantando agendas de desarrollo, tejiendo redes, trabajando en comunidades educativas. Porque educar para transformar el mundo es posible; pero, para ello, es necesario e imprescindible reinventar nuevos espacios de trabajo recuperando los ya existentes, en los que impere la lógica de lo posible bajo otras premisas y otros conceptos.

Es imperativo trabajar este paradigma con una perspectiva y escala territorial, posible, aplicable y asumible por todas las partes involucradas. Los elementos están propuestos, tenemos los nombres, tenemos la tarea de muchas mujeres valientes que ya la están llevando a cabo y que nos pueden mostrar el camino. Ahora queda el desafío de llevarlos a destino, por una sociedad más justa, solidaria, igualitaria e inclusiva.

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