La amenaza de la mercantilización de la educación

La enseñanza debe formar al estudiante en su totalidad, a un humanista, afirmaba Antonio Montesinos, patrono de la Fundación Abogados de Atocha, en una reciente entrevista. ¿Con qué fin el Estado va a discriminar a los y las ciudadanas con enseñanzas para disponer, por un lado, de mano de obra que sirva a los empresarios y, por otro, preparar a los dirigentes de distintos niveles?

Segregar educativamente y culturalmente al alumnado en función de quiénes les interesa que tengan buenos resultados a los grandes fondos de inversión que han entrado en el negocio de la enseñanza, va en contra del concepto mismo de educación, equidad y justicia.

Por mucho que se empeñen el Banco Mundial, la OCDE y otros organismos internacionales, con influencia en las políticas educativas, la educación no puede estar en manos de personas interesadas en ganar dinero, en el ánimo de lucro a costa de reducir la calidad.

La educación de calidad es un derecho que deben garantizar los gobiernos, y la mercantilización de este servicio público va en contra de la calidad de la educación y la democratización de nuestras sociedades. Seguiremos de cerca las propuestas y orientaciones de estos organismos internacionales que, envueltos en un discurso de desarrollo, ahondarían en la discriminación y la injusticia, como estamos comprobando en numerosos países de América Latina y África.

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