El proyecto ESTEREO

Marta Macho Stadler | Matemática y divulgadora científica

“Las alumnas se consideran sistemáticamente menos competentes que sus compañeros en asignaturas tradicionalmente vinculadas a los ámbitos científicos y tecnológicos, a pesar de tener notas comparables e incluso superiores a las de los chicos”.

Hace unos días, el grupo de investigación Género y TIC (GenTIC) (del Internet Interdisciplinary Institute, IN3, de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC) presentaba los resultados de su proyecto ESTEREO, que estudia el sexismo académico y su influencia en la segregación vocacional.

Una ilustradora infografía resume los resultados de este proyecto e incluye, además, las conclusiones de unos talleres llevados a cabo en un IES de Barcelona y algunas propuestas de intervención educativa. En estos talleres se preguntaba a casi un centenar de estudiantes de segundo y tercero de la ESO (47 chicas y 49 chicos, repartidos en grupos mixtos de entre tres y cinco personas) cuales eran, en su opinión, las tres asignaturas en las que las chicas y los chicos son más competentes. Las opiniones del alumnado participante en esos talleres afirman que los chicos son mejores en educación física, tecnología y matemáticas, mientras que las chicas destacan más en educación visual y plástica, ciencias sociales y ciencias de la naturaleza.

¿Y qué motivos esgrimen las y los estudiantes para opinar de este modo? Las respuestas respecto a los chicos incluyen las siguientes: “Los chicos piensan más rápido y son más de números”, “A los chicos se les da mejor la práctica”. “Los chicos tienen más habilidades para las matemáticas y el pensamiento lógico”. “Los chicos dominan más la materia [tecnología] porque es más de inventar”. “A los chicos les gusta el bricolaje y la electricidad, siempre están jugando”.

Sin embargo, en el caso de las chicas los motivos son muy diferentes, entre otros: “Las chicas memorizan muy bien”. “Están más atentas en clase y tienen mejores notas que los chicos”. “Las chicas son más detallistas y les gusta que quede todo bien ordenado”. “[A las chicas] se les dan mejor las artes y el dibujo”.

Los estereotipos han guiado las respuestas, sin ningún género de dudas.

Además, según las conclusiones de este estudio, se observa que la evolución del interés por las materias está claramente influenciada por los roles de género. Por ejemplo, en el caso de las matemáticas, tanto en el paso de la Educación Primaria a la Secundaria como en el de la ESO al Bachillerato, las chicas pierden el interés por esta materia. Sin embargo, la inclinación por las matemáticas aumenta en los chicos en el paso de la ESO al Bachillerato.

En particular, en el caso de las disciplinas CTIM, el estudio ratifica que los estereotipos de género influyen de manera negativa en la autopercepción que las chicas poseen sobre sus competencias en esta disciplina.

No es fácil luchar contra los estereotipos, sobre todo cuando se alcanzan a edades tan tempranas. Para conseguir que las jóvenes se crean capaces de brillar en matemáticas y tecnología se necesita apoyo en casa y en la escuela. Lamentablemente, el problema procede en gran parte de estos ámbitos, por ello el cambio es tan complejo. También sería muy positivo dejar a los chicos que decidan sus asignaturas sin presiones: no hay –no debería hacerse  esta diferenciación– materias para chicas y materias para chicos.

Creo que es muy positivo leer y pensar en las propuestas de intervención educativa que ofrece este estudio. Entre ellas, quisiera destacar dos. Se propone:

  • Mejorar el asesoramiento y la orientación académica y profesional desde una perspectiva de género, para evitar los sesgos sexistas en la toma de decisiones y promover recursos de empoderamiento de chicas y chicos en disciplinas contrarias a los roles tradicionales de género.
  • Potenciar el trabajo del alumnado de primaria y de secundaria en grupos mixtos de chicos y chicas, y destacar el valor de la diversidad por encima de los clichés sexistas.

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