Más cátedras en discordia

Víctor Pliego | Catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid

El Principado de Asturias convocó el acceso a 45 cátedras de conservatorio en el 2014. Su intención era consolidar la plantilla del Conservatorio Superior de Oviedo, aunque nadie fue consultado en el centro, donde la noticia se recibió bastante mal. El acceso consiste en un concurso de méritos al que pueden concursar funcionarios del cuerpo de profesores de cualquier conservatorio de España con cierta antigüedad. Tras críticas, impugnaciones y sentencias, el proceso se ha resuelto en marzo: ¡Han pasado tres años!

La mayoría de los seleccionados proceden de otras comunidades autónomas, como era previsible. Algunos se trasladarán a Asturias, pero no todos tienen la intención de hacerlo. Entonces, ¿por qué se han presentado?, ¿a qué se debe esta paradoja? Son varias las razones. La principal es que, tras años de recortes y congelación, los funcionarios en condiciones de hacerlo se quieren promocionar en el escalafón, como es natural. Asturias sacó su convocatoria, como también han hecho Valencia y Andalucía, pero no se sabe si habrá oferta en otras comunidades ni cuándo. Como se trata de un cuerpo que permite la movilidad por todo el Estado, cualquiera podrá trasladarse a una plaza fuera de Asturias a medio plazo, con lo cual la competencia entre todos los territorios queda abierta.

Es la primera vez en la historia que se desarrollan estos procedimientos y aún no está claro si será obligatorio o no ejercer en la Administración convocante más allá de la toma de posesión, puesto que existe el derecho a pedir la excedencia. El modelo normativo es producto de intereses enfrentados y resulta muy contradictorio y retorcido, dando lugar a un vertiginoso ensañamiento jurídico. Estamos ante un cuerpo único de catedráticos de música y artes escénicas, pero con crecientes desigualdades entre autonomías en cuanto al acceso, al salario o a las condiciones de trabajo. Cada dos años se convoca un concurso de traslados general, pero cada territorio y cada centro trata de blindar su plantilla con diversos ardides. La situación en los conservatorios superiores es muy distinta a Secundaria, donde hay una oferta amplia y viva, derivada de una extensa red de centros. En los conservatorios superiores las plazas están contadas, son muy codiciadas y algunas pueden tardar décadas en volver a ofrecerse.

Es urgente revisar en profundidad el sistema de acceso a los cuerpos docentes de los conservatorios, con fórmulas distintas a las de Secundaria. Lo más lógico sería establecer un sistema único e igualitario de acceso, basado en la meritocracia y capacidad, desligado de la asignación a destinos concretos. Las universidades cuentan, desde no hace mucho, con un mecanismo de acreditación previo e independiente de la asignación a un determinado centro. Como en tantas cosas, las universidades van por delante de los conservatorios. No es de extrañar el amplio interés que estos manifiestan por incorporarse al sistema universitario. Cabría crear cuerpos locales, pero seguramente estarían más atentos a intereses particulares que generales, contrarios al espíritu que debe guiar la función pública. Es una tendencia que ya se percibe.

La normativa actual genera más conflictos de los que resuelve, dando lugar a un interminable rosario de contenciosos que delata el malestar entre las partes. La regulación de Secundaria es inadecuada para los conservatorios. Estando así las cosas, resulta difícil contar con un normal funcionamiento en un servicio público tan delicado y estratégico como es la educación. La promulgación de una Ley de Enseñanzas Artísticas sería la manera de revisar este y otros tantos asuntos.

Firma aquí la petición: http://bit.ly/2sgFAKj

1 Comment

  1. Es evidente lo que dice el artículo. Lo que parece increíble es que no haya habido un recurso legal para anular todo lo que son requerimientos locales para un cuerpo nacional con iguales deberes y derechos, se supone. Véase la exigencia del idioma como condición sine qua non en Valencia. Está clara la necesidad de una regulación que cree, además cuerpos de Profesores y Catedráticos para los centros profesionales y otro tanto para los Conservatorios superiores. La situación actual es, todavía, una secuela de una separación apresurada y chapucera de cuerpos docentes cuando se produjo la separación de los centros profesionales y los superiores.

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