El nivel educativo de sus familias no determina el del alumnado

Ramón Flecha | Catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona

Recientemente se ha vuelto a insistir en el determinismo educativo, a pesar de saberse hace décadas que es contrario a las evidencias científicas, que perjudica los resultados y que aumenta las desigualdades. En los últimos meses se ha afirmado con rotundidad que “el nivel académico de los padres influye de forma determinante en el nivel educativo de sus hijos”.

Ya hace 45 años que un conjunto de artículos publicados por Harvard Educational Review y muchos análisis científicos posteriores han demostrado la falsedad del determinismo educativo, los errores de los cálculos estadísticos de los informes de expertos que habían cobrado mucho dinero por hacerlos con esa orientación y lo negativo que esas afirmaciones eran para el conjunto de la educación y, especialmente, para los sectores más desfavorecidos. Además, hay en nuestros entornos escuelas como el Joaquím Ruyra o el CEIP Montserrat que demuestran justo lo contrario, que logran resultados extraordinarios con alumnado de familias con bajos niveles económicos y educativos.

Esas afirmaciones anticientíficas generan malos resultados. Creo que ya todo el mundo sabe lo de “la profecía que fatalmente se cumple”. Quienes piensan que las niñas y niños de familias de bajos niveles educativos no pueden lograr buenos resultados provocan que no los logren, les condenan al fracaso desde sus edades más tempranas. Por el contrario, quienes saben que no es cierto, quienes tienen altas expectativas y realizan las actuaciones que las evidencias científicas, demuestran que logran el éxito, consiguen que alumnado de muy diferentes familias logre excelentes resultados.

Las afirmaciones deterministas disminuyen el apoyo social a la educación y colaboran con los recortes. Si la educación solo reproduce lo que ya hay en la sociedad, no hace falta asignar recursos que pueden ser más útiles en otros ámbitos. Pero es que, además, aumentan mucho las desigualdades por dos razones. Primero, porque se recortan especialmente los recursos que se destinan principalmente a la educación que supera desigualdades: si es imposible hacerlo, no hace falta gastar en un esfuerzo inútil. Segundo, porque las expectativas más negativas van precisamente dirigidas a quienes están peor.

Hay quienes demuestran una infinita ignorancia e insensibilidad social al propagar orgullosamente ese determinismo autopresentándose como críticos con un sistema que reproduce las desigualdades. Son ellos los que reproducen y aumentan las desigualdades con esas afirmaciones, son ellos la parte más anticientífica y retrógrada del sistema. Quienes actúan de forma crítica y transformadora son quienes están trabajando por el derecho a la educación de todas las niñas y niños, sin encerrarles en los niveles económicos o educativos que también sufrieron antes sus familiares.

¡Comenta!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.