El proyecto ApS Cicerone

Concepción Botet Pont | Profesora de Secundaria, responsable y coordinadora de los proyectos de ApS del Instituto Eduard Fontserè (Hospitalet de Llobregat)

El proyecto de aprendizaje-servicio (ApS), Cicerone, se inició el curso 2007-2008 y es un ejemplo de trabajo transversal en la ciudad de Hospitalet de Llobregat, entre áreas y servicios del Ayuntamiento, entidades, equipamientos y los institutos de Secundaria Eduard Fontserè, Pedraforca, Rubió i Ors y Torras i Bages, situados en los barrios de La Florida y Can Serra. Estos barrios todavía siguen recibiendo un gran número de población de otros países, hecho que hace necesario el proyecto y que ha favorecido su consolidación durante los últimos 10 años.

La gestión, planificación y ejecución del proyecto son llevadas a cabo por un Grupo Motor que se coordina y reúne periódicamente. Está formado por representantes de los programas de Educació i Entorn, Servei de Mediació Comunitària, Oficina Jove, Consorci per a la Normalització Lingüística, Servei d’ Acollida, Programa d’ Acompanyament de Joves Reagrupats, entidad JIS y una persona de referencia de cada uno de los cuatro institutos participantes en la iniciativa.

Objetivos

Cicerone nace para propiciar un marco de acogida favorable al alumnado procedente de otros países. La finalidad es ayudar a su integración teniendo en cuenta la diversidad ya existente en las aulas, y las potencialidades y limitaciones de cada estudiante para mejorar la convivencia en el centro y en el entorno más próximo. Por otro lado, el proyecto hace que el alumnado Cicerone tome conciencia de la diversidad cultural y del proceso de integración, y que también comprenda las implicaciones emocionales del proceso migratorio, además de las necesidades sociales y afectivas que conlleva. También repercute en la mejora de las habilidades comunicativas y del uso social de la lengua catalana.

Se inicia el proyecto en setiembre con la fase de sensibilización: se presenta al grupo-clase de 2º y de 3º de ESO, y se anima a su participación voluntaria. Cada instituto tiene su propio mecanismo: carta de motivación y compromiso o propuesta más directa por parte de las tutorías o de los equipos directivos. Algunos Cicerone hablan, además de catalán, otras lenguas –como árabe, y penjabi o urdú– y, en algunos casos, han sido estudiantes de acogida, lo que facilita la comunicación y la integración en el centro educativo a las y los receptores del servicio.

En la parte de formación y aprendizaje, el grupo de voluntariado Cicerone recibe 8 sesiones de formación, de octubre a diciembre, por parte de los técnicos de las diferentes áreas y entidades de la ciudad. Los objetivos son: romper con los prejuicios y los estereotipos, aprender a gestionar positivamente los conflictos, promover valores como la solidaridad, el respeto y el diálogo, reflexionar sobre el fenómeno migratorio, mejorar las habilidades comunicativas, conocer los recursos que ofrece el barrio a las y los jóvenes, y fomentar el compromiso y la implicación activa con las personas destinatarias del servicio.

Una vez finalizada la formación, se inicia la parte práctica de servicio para propiciar espacios de intercambio y preparar y organizar actividades de acogida: dinámicas de presentación y de cohesión de grupo, recorrido por las instalaciones del instituto e información sobre su funcionamiento, participación en las jornadas de puertas abiertas… Otra actividad es la de las parejas lingüísticas: se lleva a cabo periódicamente en el aula de acogida y consiste en un intercambio lingüístico mediante la conversación y el juego. Por otro lado, están las actividades externas, como el acompañamiento en el itinerario por el barrio para tener un mayor conocimiento de las entidades y de sus actividades, y la salida al mercado recorriendo sus instalaciones y realizando tareas diversas.

En mayo se reúnen todos los Cicerone para conocerse y tomar conciencia de la magnitud del proyecto. También para reflexionar sobre la experiencia, el trabajo y el compromiso personal; y, finalmente, evaluar y hacer propuestas de mejora del proyecto.

A final de curso, el alumnado Cicerone recibe un diploma que otorga el Ayuntamiento de la ciudad en la Fiesta de Reconocimiento de todos los proyectos de aprendizaje-servicio y el Grupo Motor evalúa el funcionamiento del proyecto, a la vez que acuerda propuestas de mejora y futuras líneas de trabajo.

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