La educación emocional es un proceso continuo

En el Informe Delors (Unesco 1998) se afirma que la educación emocional es un complemento útil e indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental de prevención, ya que muchos problemas tienen su origen en el ámbito emocional.

La educación emocional, además de ser una herramienta de prevención primaria inespecífica, es un proceso educativo continuo y permanente que trata de capacitar a todas las personas para que adopten comportamientos que tengan presentes los principios de prevención y desarrollo humano. Por otra parte, se propone el desarrollo humano; es decir, el desarrollo personal y social; o, dicho de otra manera, el desarrollo de la personalidad integral del individuo. Esto implica fomentar actitudes positivas ante la vida, habilidades sociales, empatía, etc., como factores de desarrollo de bienestar personal y social (Bisquerra, 2003).

Todo esto, en Rodrigo Giorgeta se convierte en lema o leitmotiv del nuestro centro formativo. Desde sus inicios en 2000, Rodrigo Giorgeta ha sido especialista en la formación de ciclos formativos de Servicios Socioculturales y a la Comunidad, y el objetivo como centro no es solo formar alumnos bien preparados académicamente, sino también “formar personas capaces de desarrollarse en lo personal, profesional y social”.

Pero ¿por qué ahora? Muy sencillo, hoy en día, el entorno laboral está sometido a continuos cambios y avances. El mundo empresarial es altamente competitivo, y existe mucha presión sobre los resultados y la eficiencia. Esto hace que las empresas no busquen un perfil centrado exclusivamente en cierta brillantez académica, sino que se centran más en aspectos como el dominio personal y la confianza en uno mismo, efectividad grupal e interpersonal, espíritu de colaboración y de equipo, habilidad para negociar desacuerdos… De este modo se recogen las inquietudes de las empresas y las demás entidades colaboradoras en las que el alumnado desarrolla su formación de FCT y FP Dual. Ante estas nuevas perspectivas del mundo laboral, en Rodrigo Giorgeta detectamos la necesidad de formar al alumnado en todos aquellos aspectos tan demandados que no aparecen en los contenidos académicos y que no solo les ayuda en el desarrollo de su propio potencial, sino que además aumenta sus posibilidades de empleabilidad.

Con todo esto, el equipo educativo se plantea: ¿estamos haciendo lo que nuestro alumnado necesita? ¿conocemos alternativas para ayudarlo? En resumen, ¿estamos enseñando a ser personas? La respuesta fue clara, NO. Todos los docentes de este centro formativo, al igual que el equipo directivo, llevamos un año preparándonos (formación, tanto externa como interna para poder poner en marcha este desafío; curso de formación en coaching educativo, pasando por inteligencia emocional, y finalizando por el trabajo cooperativo), pues no solo ha supuesto el desarrollo del programa en sí, sino que el rol del tutor ha sido redefinido, pues debe ser un referente de sus estudiantes de manera multidimensional, al igual que todo el funcionamiento del aula y, por ende, del centro.

Estas ideas las hemos materializado en el Programa Bianual para la Adquisición y Desarrollo de la Competencia Emocional y Social, diseñado por un grupo de expertas del centro, formado por 2 psicólogas y 1 pedagoga, encargadas de supervisar el proyecto, evaluarlo y redefinirlo. Durante el primer año, el programa gira en torno a la parte emocional. Nuestro alumnado se inicia en su propio proyecto conociendo las emociones y aprendiendo a regularlas a partir de su propia experiencia vital, a través de diferentes reflexiones, dinámicas y relajaciones dirigidas por su tutor/a, quedando registradas en su bitácora emocional. En el segundo año, el aprendizaje del curso anterior se amplía con la competencia social, es decir, el alumnado, a partir de lo aprendido, desarrolla nuevas formas de relaciones sociales adquiriendo habilidades para la vida.

Todos los ciclos trabajan los mismos ejes, pero los objetivos y actividades están adaptados, pues en el Grado Medio (Atención a personas en situación de dependencia se desarrolla un nivel de profundidad básico y adaptado a la edad y al perfil de la mayoría del alumnado que conforma este ciclo. Los objetivos planteados para los ciclos superiores (Educación Infantil e Integración Social) son los mismos, pero en las actividades/dinámicas que se desarrollen para cada ciclo se han diseñado de forma específica, atendiendo al currículo educativo y las competencias profesionales y sociales de cada uno de ellos, y a la transversalidad de algunos módulos.

El programa se plantea todas las semanas en una sesión creada a tal efecto. Durante este tiempo, el alumnado lleva a cabo las actividades del proyecto dirigidas siempre por los tutores, quienes planteamos este momento como un momento de relajación y distendimiento, en la que la relación alumnado-grupo-tutor, adquiere otro sentido. En cada grupo hemos establecido, de manera consensuada, las normas de relación para ese momento, de modo que valores como el respeto o la escucha favorecen la expresión de experiencias, vivencias, emociones y sentimientos. Al finalizar cada sesión, el alumnado escribe en su bitácora emocional, sus reflexiones, inquietudes, cómo se ha sentido, y si quiere puede compartirlo con el grupo; así no solo estimulamos el autoconocimiento (gracias a la reflexión individual), sino que también mejoramos la autoestima del estudiante. Además, las diseñadoras del proyecto se reúnen de manera semanal con el equipo de tutores para trabajar con ellos de manera personalizada el trabajo con su grupo en relación a las actividades del proyecto. Por otro lado, y dentro del Plan de Convivencia, hemos incluido el trabajo y desarrollo de las emociones positivas del Universo de Emociones de Bisquerra, junto a la empatía, de manera transversal, con determinadas celebraciones en el centro. A modo de ejemplo, la semana del 2 al 6 de octubre estuvimos trabajando el día de la sonrisa con actividades en el aula decorando con post-it “¿qué es lo que te hace sonreír?” o con carteles en las puertas de las aulas con frases sobre la sonrisa.

En el Programa Bianual para la Adquisición y Desarrollo de la Competencia Emocional y Social aparece también la metodología de trabajo del aula. Rodrigo Giorgeta se ha caracteriza por estar a la vanguardia de programas educativos gracias a su metodología basada en trabajo cooperativo, ABP (aprendizaje basado en proyectos) o al Aprendizaje-Servicio (en el que el alumnado diseña proyectos de intervención directa en la comunidad). Los docentes, cuando diseñamos un nuevo proyecto para el aula, incluimos además el eje que se está trabajando en ese momento en el programa, es decir, el proyecto o actividad debe ser un reflejo del aprendizaje que se está llevando a cabo por otro lado.

Dado que la metodología del centro se basa en el trabajo cooperativo, el establecimiento de equipos y roles dentro de un grupo debe ayudar al alumnado a desarrollar su propia autoestima y a mejorar la conciencia del grupo y de grupo-clase. Es aquí donde nuestro equipo de tutores adquiere una relevancia especial. Utilizando una metáfora, un tutor de nuestro equipo debe ser capaz de pintar un gran cuadro, el mejor cuadro, de modo que todo encaje a la perfección: las pinturas (alumnos/as) en el cuadro (visibilidad dentro del aula), un tamaño, forma y posición de los elementos del cuadro (roles de aprendizaje cooperativo), y para ello necesitará de un caballete (programa emocional) que sostenga el lienzo, y los pinceles que considere oportunos (herramientas, estrategias, dinámicas…).

El próximo reto de nuestro centro es la Escuela de Familia. Con este nuevo proyecto se quiere dar a las familias las herramientas y formación necesaria para poder continuar con el proyecto en casa. Estas, conocedoras de la forma de trabajar con el alumnado desde el primer momento, ya nos han transmitido su alegría y esperanza.

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